Reciclaje de big-bags

El reciclaje de big-bags de PP onstituye otro campo muy interesante del reciclaje de plásticos. Este recurso aún no se ha explotado por completo debido a diversas dificultades a las que se enfrentan los recicladores en el tratamiento de estos productos.

Los problemas principales que surgen en el reciclaje de big-bags son similares a aquellos que aparecen con el reciclaje de fibras, y se caracterizan por la dificultad en el análisis exacto de los contaminantes.

De hecho, además de la aplicación más comúnmente conocida de los big-bags, para el uso y almacenamiento de materiales inertes (industrias civiles, plásticos, etc.), hay muchas industrias en las que se utilizan ampliamente. Por ejemplo, en el sector alimentario/agrícola (azúcar, harina y demás) y en la industria química, en la cual la presencia de contaminantes potencialmente peligrosos y tóxicos es obviamente un problema.

SOREMA ha colaborado durante largo tiempo con estas industrias, realizando pruebas para tipos concretos de bolsas plásticas que se introducen en el sistema de reciclaje. Esta amplia experiencia permite a SOREMA proponer soluciones propias, ajustadas a las necesidades concretas de los clientes, para tratar correctamente estos residuos. Se garantiza una alta eficacia del proceso.

Es evidente que la antes mencionada posibilidad de la presencia de contaminantes tóxicos tiene un gran impacto en el tratamiento del agua. La inclusión dentro de la planta de reciclaje de un cuidado proceso de tratamiento de agua debe tomarse necesariamente en consideración y diseñarse de forma adecuada.

Los big-bags también se conocen como sacos de rafia o contenedores de granel flexibles intermedios (en sus siglas en inglés FIBC). Están fabricados con tejidos diseñados para contener productos secos tales como gránulos plásticos, inorgánicos u orgánicos. Por lo general están hechos de polipropileno tejido. Su diámetro suele ser de aproximadamente 110 cm, y su rango de alturas va de los 100 a los 200 cm.

El uso de los big-bags comenzó en los años 40, cuando se fabricaban en PVC y se utilizaban casi únicamente en la industria del caucho. En los 60 el material con el cual se fabricaban se cambió al polipropileno, que comenzaba a ser ampliamente utilizado en diversos campos.

Aunque los sacos de rafia se usan principalmente para transporte y almacenamiento, también se han usado para la creación de barreras contra inundaciones.

El uso de sacos a granel ha aumentado notablemente en los últimos años. Se estima que cerca de 250 millones de toneladas de sacos se usan en todo el mundo anualmente para almacenar y transportar productos. El desarrollo de los big-bags para el transporte de productos fluidos también está en marcha. El volumen extremadamente grande de FIBCs usados es un indicador importante de las importantes oportunidades que yacen en el mercado del reciclaje.

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